1. Ten claro qué estás buscando
Antes de empezar a comparar perfiles, piensa en qué es realmente importante para ti.
Para un au pair, puede ser la edad de los niños, la ubicación, el horario, el estilo de vida de la familia o el nivel de independencia que quiere tener durante su estancia.
Para una familia de acogida, puede ser la experiencia con niños, los idiomas que habla la au pair, si sabe conducir, su personalidad o si su forma de ser encaja con la rutina familiar.
Intenta distinguir entre aquello que para ti es imprescindible y lo que simplemente sería un plus. Así será más fácil identificar los perfiles que realmente se ajustan a lo que buscas.
2. Conocer un perfil es solo el principio
El perfil puede darte una primera impresión, pero no te permite saber cómo sería realmente convivir con esa persona.
Por eso, intenta hablar también del día a día.
- ¿Cómo es normalmente un día entre semana?
- ¿Cómo se organizan las mañanas y las tardes?
- ¿Qué suele hacer la familia los fines de semana?
- ¿Cuánto tiempo pasan juntos?
Los au pairs deberían intentar imaginar cómo se sentirían viviendo con esa rutina. Las familias, por su parte, deberían pensar si el estilo de vida y las expectativas de la au pair encajan de forma natural en su hogar.
No se trata de encontrar a alguien que sea igual que tú, sino de saber si vuestras diferencias pueden funcionar bien en la convivencia.
3. Hablad claro sobre lo que espera cada uno
Muchos de los problemas que aparecen durante una estancia au pair tienen su origen en algo muy sencillo: cada parte había entendido el acuerdo de una manera diferente.
Antes de decidir, es importante hablar abiertamente sobre:
- el horario y la organización de la semana,
- las responsabilidades relacionadas con los niños,
- las tareas domésticas ligeras,
- la paga,
- el tiempo libre y las vacaciones,
- las expectativas sobre las horas de canguro y los fines de semana
Si algo no está claro, pregunta.
Es mucho más fácil hablar de las diferencias antes de empezar la estancia que descubrirlas cuando ya estáis viviendo juntos. Y esta comunicación no debería terminar cuando comienza la estancia: hablar de forma abierta durante todo el intercambio también ayuda a evitar malentendidos. En nuestro artículo sobre cómo comunicarse con el au pair de manera eficaz encontrarás más consejos para mantener este tipo de conversaciones de forma clara y constructiva.
4. Hablad del día a día
No todo debería girar alrededor de los niños y del horario. Al fin y al cabo, vais a compartir una casa, así que también es importante hablar de cómo os gusta vivir.
Podéis hablar, por ejemplo, de la comida, las mascotas, el tabaco, las visitas, las normas de la casa, el transporte, las aficiones o de cuánto tiempo os gusta pasar juntos.
Piensa también en aquellas cosas que son especialmente importantes para ti. Jessica, por ejemplo, sabía que quería que su novio pudiera visitarla durante su estancia como au pair. Lo habló con su familia de acogida antes de tomar una decisión y juntos encontraron una solución que funcionaba para todos. Puedes leer la historia de Jessica para descubrir cómo hablarlo con antelación les ayudó a encontrar un acuerdo.
Puede que estos detalles parezcan poco importantes al principio, pero hablar de ellos antes de empezar puede evitar muchos malentendidos después.
5. No os quedéis en una sola conversación
No tienes por qué decidir después de una única llamada.
Hablar varias veces permite a ambas partes conocerse mejor y comprobar cómo os comunicáis cuando la conversación fluye de forma natural. Si es posible, las au pairs también deberían conocer a los niños durante alguna videollamada.
Si la otra persona ya tiene experiencia, puedes preguntar si sería posible hablar con una antigua au pair o familia de acogida. Una familia que esté dispuesta a ponerte en contacto con una antigua au pair puede darte una visión más realista de cómo es convivir con ellos. Del mismo modo, una au pair que pueda facilitar una referencia de una familia anterior o de un trabajo como canguro o niñera puede ayudar a generar confianza.
Una referencia no garantiza que la persona sea la elección adecuada, pero estar dispuesto a compartirla puede ser una buena señal de transparencia.
Hablad de los aspectos prácticos, pero dejad también espacio para conoceros de manera más natural. Al fin y al cabo, encontrar una buena combinación no consiste únicamente en cumplir una lista de requisitos.
¿No sabes qué preguntar? Nuestras guías sobre las preguntas que puedes hacer a un posible au pair y a una posible familia de acogida pueden ayudarte a preparar la conversación.
6. No tengas miedo de preguntar
Hacer preguntas es una parte fundamental del proceso, así que ninguna de las dos partes debería sentirse incómoda por querer saber más.
Los au pairs pueden preguntar por el horario, la habitación, el tiempo libre, las normas de la casa o cualquier otro aspecto que sea importante para ellas.
Las familias de acogida, por su parte, pueden preguntar por la experiencia de la au pair con niños, sus motivaciones, sus planes para la estancia o cómo reaccionaría ante determinadas situaciones del día a día.
Pero no te fijes únicamente en las respuestas.
Para que una convivencia funcione, la comunicación tiene que ser abierta por ambas partes. Si la otra persona evita determinadas preguntas o no quiere hablar de temas importantes, quizá sea mejor tomarse un poco más de tiempo antes de decidir.
7. Mira el conjunto, no solo un detalle
Es fácil dejarse llevar por un aspecto que nos gusta especialmente.
Para un au pair puede ser la ciudad en la que siempre ha querido vivir, una casa bonita o unas condiciones especialmente atractivas.
Para una familia puede ser una au pair con mucha experiencia, un nivel de idiomas excelente o una fecha de llegada que encaja perfectamente.
Pero que un aspecto sea especialmente atractivo no significa necesariamente que la combinación vaya a funcionar.
Por eso, intenta valorar el conjunto: las expectativas, la comunicación, la personalidad, el estilo de vida y, sobre todo, si os imagináis compartiendo el día a día.
8. Aprende a reconocer las señales de alerta
La mayoría de las personas que buscan una experiencia au pair lo hacen con buenas intenciones. Aun así, es importante saber identificar aquellas situaciones que deberían hacerte desconfiar.
Ten cuidado si alguien te pide dinero, evita hablar de aspectos importantes del acuerdo, tiene expectativas poco realistas, no respeta las normas de la estancia au pair o intenta presionarte para que tomes una decisión rápidamente.
Si algo no te convence o parece demasiado bueno para ser verdad, no lo pases por alto. Haz más preguntas y tómate el tiempo necesario antes de seguir adelante.
Los au pairs también pueden consultar nuestro artículo sobre las 5 señales de alarma que debes tener en cuenta al buscar una familia de acogida para saber más sobre cómo identificar posibles situaciones de riesgo.
9. Tómate tu tiempo antes de decidir
Cuando encuentras a alguien que te gusta, es normal querer avanzar rápidamente. Aun así, ninguna de las dos partes debería sentirse obligada a aceptar una propuesta de inmediato.
Después de hablar varias veces, pregúntate:
- ¿Tengo claro qué espera la otra persona?
- ¿Lo que hemos hablado encaja con lo que yo busco?
- ¿Me siento cómodo hablando con esta persona de forma abierta?
- ¿Hay algo que todavía no tengo claro?
- ¿Puedo imaginarme realmente compartiendo el día a día con esta persona o con esta familia?
Si tienes dudas, podéis volver a hablar.
Rechazar una propuesta no significa que la búsqueda haya salido mal. Simplemente significa que ambos tenéis la oportunidad de seguir buscando hasta encontrar a alguien con quien encajéis mejor.
¿Qué significa ser compatibles?
No existe el au pair perfecto ni la familia de acogida perfecta.
Una buena combinación es aquella en la que ambas partes saben qué esperar, pueden hablar con sinceridad y se sienten cómodas con el acuerdo al que han llegado.
Por eso, no te quedes únicamente con lo que ves en un perfil. Pregunta, habla y date tiempo para decidir. El objetivo no es simplemente encontrar una coincidencia, sino encontrar una persona o una familia con la que ambas partes puedan imaginarse compartiendo el día a día y haciendo que la experiencia funcione para todos.