Jessica in Canada

"Una pausa en mi vida profesional – el año au pair de Jessica en Canadá

Soy Jessica, enfermera de UCI neonatal en Alemania. Pasé un año como au pair en Lillooet, Canadá. Para mí, ser au pair no significaba huir de mi carrera. Era una forma de viajar al extranjero, trabajar con niños y seguir usando la experiencia que ya tenía. 

Jessica carrying her host kid

Datos clave

  • Nombre: Jessica
  • Edad: 22
  • De: Alemania
  • País de acogida: Lillooet, Canada
  • Duración de la estancia: 1 año
  • Niños a cargo: 2 (como au pair), uno con necesidades especiales

Por qué decidí ser au pair 

Siempre había querido ir al extranjero, pero nunca me tomé un año sabático ni me fui de viaje un tiempo cuando terminé mis estudios. Cuando acabé mi formación como enfermera con 20 años, me fui a Tailandia un mes, y ese viaje cambió algo en mí. Recuerdo que pensé: "todavía no quiero volver a casa. Quiero seguir descubriendo el mundo".

Cuando volví a Alemania, empecé a trabajar como enfermera de UCI neonatal. Trabajé allí un año y medio y me encantaba trabajar con niños, pero con el un tiempo me di cuenta de que no era feliz.

Un día en el trabajo, un médico me preguntó: “¿Por qué sigues aquí si ahora mismo no eres feliz?”

Esa pregunta se me quedó grabada. Empecé a buscar la manera de ir al extranjero y, al mismo tiempo, seguir haciendo algo relacionado con niños. Así fue como descubrí el programa au pair.

Pero no dejé la enfermería de un día para otro. De hecho, mi jefe me concedió un año de excedencia, y eso hizo que la decisión fuera mucho más realista. Podía hacer una pausa, vivir en otro país y tener la tranquilidad de que mi carrera profesional seguiría esperándome al volver.

Encontrar a la familia adecuada

Cuando encontré a mi familia de acogida, sinceramente pensé que el perfil podía ser falso porque era demasiado perfecto.

Acababa de registrar en AuPairWorld cuando encontré una familia en Canadá. Vivían en una ciudad pequeña, tenían dos hijos y buscaban a alguien que les ayudara a cuidar a un niño con necesidades especiales.

Era exactamente el tipo de estancia que deseaba encontrar. Aun así, quería asegurarme de que todo encajara y de que no hubiera ninguna señal de alarma.

Les envié un mensaje y respondieron casi de inmediato. Hablamos por teléfono y nos enviamos muchos mensajes para conocernos y hablar de los detalles. Les pregunté por su rutina diaria, los niños, lo que esperaban de mí y cómo sería la vida en Lillooet.

Hablar con ellos me dio la confianza que necesitaba para tomar la decisión. Aproximadamente medio año después, me mudé a Canadá. A día de hoy todavía me cuesta creer lo bien que salió todo. 

Por qué esta experiencia tuvo sentido para mí

Había una cosa que tenía muy clara: no quería perder mi faceta como enfermera.

Quería viajar al extranjero, pero también quería seguir trabajando de cerca con niños de una forma que tuviera sentido para mí. Por eso, encontrar a esta familia en concreto fue la opción perfecta.

Mi día a día incluía tareas normales de au pair, pero también podía aportar los conocimientos que había adquirido como enfermera. Ayudaba con las comidas, los biberones, la ropa, los juegos, las sesiones de fisioterapia y las rutinas diarias de los niños.

Había días tranquilos y otros mucho más exigentes. Cuidar de un niño con necesidades especiales requiere paciencia, implicación y mucha flexibilidad.

Pero también fue una experiencia de la que aprendí muchísimo.

Para mí, no fue simplemente un paréntesis en mi vida. Fue una pausa con un propósito. Pude vivir en otro país, ganar confianza en mí misma, conocer una nueva cultura y seguir creciendo en un ámbito muy relacionado con mi profesión y con mi vocación de trabajar con niños.

Tener claro lo importante 

Antes de irme a Canadá, dediqué tiempo a pensar qué necesitaba para que mi experiencia como au pair fuera realmente positiva.

Tenía claro que quería una familia con la que pudiera seguir vinculada, de algún modo, a mi experiencia como enfermera. También sabía que vivir en un pueblo pequeño y disponer de un coche haría el día a día mucho más cómodo.

Como además tenía pareja, quería hablar desde el principio de la posibilidad de que mi novio fuera a visitarme durante mi año como au pair. Tratar este tema con mi familia de acogida antes de llegar hizo que me sintiera mucho más tranquila con la decisión.

Ahora, cuando echo la vista atrás, creo que fue una de las mejores decisiones que tomé. Yo fui sincera sobre lo que era importante para mí y la familia también explicó con claridad qué necesitaba.

Eso hizo que ambas partes pudiéramos valorar si realmente encajábamos. No hace falta que todo sea perfecto, pero sí que los temas importantes se hablen con honestidad antes de tomar una decisión.
 

Jessica and her boyfried

Irse de au pair teniendo pareja

Empezar un año como au pair cuando tienes pareja no siempre es fácil, pero en nuestro caso funcionó porque desde el principio hablamos de todo con total sinceridad.

Mi novio y yo acordamos cuánto tiempo estaríamos separados. Para nosotros, un año era asumible.

También fijamos momentos concretos para hablar, por ejemplo durante mi pausa para comer, e intentábamos compartir tanto los días difíciles como los buenos, no solo las experiencias más emocionantes.

Mi familia de acogida también me apoyó mucho. Desde el principio sabían que las visitas de mi novio eran importantes para mí y siempre estuvieron abiertos a esa posibilidad.

Eso hizo que me sintiera comprendida y me permitió vivir la experiencia sin sentir que tenía que dividir mi vida entre Alemania y Canadá

Qué le diría a alguien que aún no está seguro

Si estás pensando en ser au pair, pero te preocupa que pueda parecer un paso atrás, entiendo perfectamente esa sensación.

Yo tenía un trabajo, había terminado mi formación y tenía experiencia. Y, aun así, sabía que quería conocer más mundo.

Cuando miro atrás, no veo ese año como un paréntesis en mi carrera, sino una etapa en la que aprendí a ser más independiente, a comunicarme mejor, a tener más paciencia y a ganar confianza en mí misma en un entorno completamente nuevo.

Seguía trabajando con niños. Seguía poniendo en práctica todo lo que había aprendido. Simplemente lo hacía en otro país y de una forma diferente.

No siempre fue fácil. Hubo días en los que echaba mucho de menos mi casa y otros en los que las cosas se hacían cuesta arriba. Pero también crecí de una manera que, en ese momento, necesitaba.

Para mí, ser au pair no fue solo la oportunidad de vivir en el extranjero. Fue una decisión que encajaba con el momento de mi vida, con mi carrera y con la persona en la que quería convertirme después.

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