Lyndsey au pair

«Me alegro mucho de haber dado el paso»: la experiencia de Lyndsey como au pair en París

Al terminar la universidad, pensaba seguir el camino tradicional y empezar a trabajar en una empresa. Sin embargo, acabé haciendo las maletas para mudarme a París como au pair, una decisión que me permitió descubrir la independencia, hacer nuevas amistades, viajar y crecer personalmente de una forma que no esperaba.

Lyndsey au pair

Datos clave

  • Nombre: Lyndsey
  • Edad: 24
  • De: Estados Unidos
  • País de acogida: Paris (Francia)
  • Duración de la estancia: un año
  • Niños a cargo: 2 (como au pair)

Aprender a construir una vida en el extranjero

Al principio, vivir en el extranjero era emocionante, pero también un poco abrumador. Incluso las cosas más cotidianas requerían un periodo de adaptación: los supermercados eran distintos, las marcas que conocía no estaban y cualquier gestión sencilla me suponía un esfuerzo extra porque tenía que estar traduciendo todo mentalmente. Además, nunca he sido una persona especialmente madrugadora, pero, por alguna razón, levantarme en París me resultaba mucho más fácil.

Con el tiempo, todo aquello que me parecía extraño dejó de serlo. Y hay algo que me gustaría que supieran quienes estén pensando en ser au pair: no pasa nada si los primeros meses resultan incómodos. No significa que hayas tomado una decisión equivocada.
 

Mi día a día como au pair en París

Algo de lo que no siempre se habla es de la libertad que puede ofrecer la experiencia de ser au pair, dependiendo de las condiciones acordadas con la familia. Yo trabajaba unas tres horas y media al día cuidando de dos niños. La mayoría de las tardes los recogía del colegio, les ayudaba con los deberes, preparaba la cena y jugaba con ellos hasta alrededor de las ocho. El resto del día era para mí.

Algunas mañanas iba a clases de francés, que acabaron convirtiéndose en una de las cosas que más disfrutaba de mi vida allí. Otros días aprovechaba para descubrir algún barrio nuevo, crear contenido o comer por la zona de Montmartre. Y, siendo sincera, muchas veces simplemente me dedicaba a pasear por la ciudad sin ningún plan.

Lyndsey with friends

Hacer amigos puede llevar más tiempo del que parece

Las redes sociales a veces hacen creer que todo el mundo encuentra enseguida su grupo de amigos ideal cuando se muda al extranjero. En mi caso, no fue así.

Hacer amigos me llevó tiempo y esfuerzo. Tuve que obligarme a ir a eventos, apuntarme a clases de idiomas, enviar mensajes primero a otras au pairs y aceptar invitaciones incluso cuando me sentía nerviosa o cansada. Al final, esos pequeños momentos fueron dando resultado.

Conocí a gente a través de grupos de Facebook, clases de idiomas, Bumble BFF y quedadas locales. Algunas de mis amistades más cercanas aquí empezaron con planes muy sencillos, como quedar para tomar un café o hacer un pícnic en el parque.

Si pudiera dar un consejo a un au pair que acaba de llegar, sería este: ten paciencia. Sentirse solo en algunos momentos al principio es completamente normal.

Aprovechar mi tiempo libre de forma consciente 

Una de las cosas que más me sorprendió de la vida como au pair fue darme cuenta de la cantidad de tiempo libre que tenía en realidad. Al principio, no sabía qué hacer con él. Pero, con el tiempo, empecé a crear rutinas y aficiones que me ayudaron a sentirme más centrada. Empecé a compartir mi experiencia en Internet, a escribir un diario de mis viajes, a estudiar francés e incluso a hacer cosas como pasear perros o dar clases de inglés.

Todo eso me permitió conocer a gente local y sentirme más integrada en la ciudad. También aprendí que ser productiva no siempre significa trabajar. A veces puede ser tan simple como visitar un museo por tu cuenta, sentarte en una terraza con un café o aprender a moverte sola por una ciudad nueva.

La libertad de viajar (incluso con un presupuesto ajustado)

Una de las principales razones por las que quería ser au pair era la oportunidad de viajar. Como París está tan bien comunicada, viajar por Europa resultó mucho más fácil de lo que imaginaba. Aprendí rápidamente que reservar con antelación, utilizar compañías de bajo coste y autobuses, y alojarse en hostales marca una gran diferencia.

También intenté ahorrar dinero antes de mudarme al extranjero, y me alegro mucho de haberlo hecho. La paga semanal ayuda, pero tener algunos ahorros te da más libertad para apuntarte a viajes o aprovechar planes que surgen de improviso. Para mí, viajar fue una de las experiencias más enriquecedoras de este año como au pair. Me hizo sentir independiente de una forma que nunca había experimentado antes.

Lo que me ha enseñado este año

Ser au pair me ha enfrentado a retos que no esperaba. Ha habido momentos de nostalgia, de incomodidad y de dudas. Pero también otros en los que me he sentido más segura de mí misma, más independiente y más capaz que nunca.

Vivir en el extranjero me enseñó hasta qué punto soy capaz de adaptarme. Si estás pensando en convertirte en au pair pero tienes dudas o sientes miedo, entiendo perfectamente cómo te sientes. Yo también estaba nerviosa. Pero, sinceramente, no puedo imaginar mi vida si no hubiera dado el paso. Incluso las partes difíciles acabaron enseñándome algo valioso.

A veces, son precisamente los caminos menos previsibles los que más te cambian.

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