Jackie

La experiencia de Jackie como au pair en España: «Un verano que nunca olvidaré».

Vine a España como au pair durante el verano con la esperanza de viajar, vivir nuevas experiencias y ponerme a prueba. Lo que me llevé fue mucho más que eso: un vínculo muy estrecho con mi familia de acogida, una visión auténtica de la vida cotidiana en España y un verano que sé que recordaré siempre.
 

Jackie summer au pair in Spagna

Datos clave

  • Nombre: Jackie
  • Edad: 21
  • De: Virginia (Estados Unidos)
  • País de acogida: Madrid (España)
  • Duración de la estancia: menos de dos meses
  • Niños a cargo: 2 (como au pair)

Por qué decidí ser au pair de verano en España

Siempre había soñado con viajar sola, pero quería hacerlo de una forma auténtica. No solo quería ir a España de vacaciones, sino vivir allí, integrarme en el día a día y conocer la cultura desde dentro.

Ser au pair de verano me pareció la forma perfecta de llevarlo a cabo. Era emocionante y, al mismo tiempo, realista como primera experiencia en solitario en el extranjero. Podía viajar, mejorar mi español y convivir con una familia del país, sin necesidad de comprometerme a quedarme un año completo.

Cómo fue realmente la experiencia de verano

Antes de llegar, me imaginaba que sería una mezcla entre viajar y cuidar de niños. Lo que más me sorprendió fue lo rápido que empecé a sentir lo que era la vida real, en el mejor sentido de la palabra.

En el avión estaba muy nerviosa. Era la primera vez que viajaba sola y me preguntaba constantemente si encajaría con la familia, sobre todo porque los niños tenían 11 y 15 años. Pero en cuanto mi madre de acogida me recogió en el aeropuerto, me sentí tranquila. Muy pronto dejé de verme a mí misma como una simple visita y empecé a sentirme parte de la familia. 

La experiencia también me pareció más equilibrada de lo que esperaba. Los niños estuvieron yendo al colegio durante la primera parte de mi estancia, así que no todo fueron vacaciones, piscina y excursiones desde el principio. De hecho, eso mejoró la estancia porque pude ver cómo era la rutina real de una au pair antes de que empezaran las vacaciones de verano de verdad.

Por supuesto, también viví momentos muy especiales típicos del verano: tardes en la piscina, escapadas de fin de semana, cenas a altas horas y sitios nuevos. Pero lo que hizo esta estancia tan memorable no solo fueron estas salidas, sino conocer España a través de la vida diaria en familia.

Cómo era mi día a día

Mi estancia duró algo menos de dos meses y, al principio, los niños aún iban al colegio. En un día normal, me levantaba sobre las 7:30 y acompañaba a mi madre de acogida a llevarlos al colegio.

Después solía ir al gimnasio y, a veces, iba a la tienda de comestibles o al centro comercial para comprar algo de picar o beber. Me encantaba lo fácil que era ir andando a todas partes; era muy diferente a lo que estaba acostumbrada en mi casa de Virginia.

A la hora de comer, mi madre de acogida solía volver del trabajo y cocinar para todos. Mi padre de acogida trabajaba desde casa, así que podíamos comer juntos antes de que empezara de nuevo la tarde. Cuando los niños volvían del colegio, solíamos ir a la piscina del barrio, quedarnos en casa o jugar a algo. A mi hermana de acogida y a mí nos encantaba ver juntas las películas de "Los juegos del hambre".

Más adelante, cuando empezaron las vacaciones de verano, pude viajar con la familia y vivir esa otra faceta de su vida. Me encantó ese equilibrio: pude conocer tanto su rutina diaria como su vida en vacaciones.

Más que una estancia de verano

Una de las razones por las que mi familia de acogida quería una au pair en verano era el intercambio cultural, lo cual acabó también siendo una de las cosas que más me gustaron.

Nos enseñábamos expresiones en cada idioma, compartíamos música y nos reíamos de cómo sonaba mi ligero acento del sur cuando hablaba español. Ellos me preparaban platos típicos y yo les enseñaba aperitivos de Estados Unidos. Todo surgía de forma muy natural, simplemente como parte de convivir y conocernos mejor.

Al final de mi estancia, ya no los veía solo como mi familia de acogida. Los sentía como mi familia. Cuando me fui, mi madre de acogida y yo lloramos. Casi un año después, seguimos en contacto.

Palme con sdraio e ombrelloni

¿Fue suficiente una estancia de verano?

En muchos sentidos, sí. Pude adentrarme en la vida cotidiana de Madrid, practicar mi español e incluso viajar con mi familia de acogida cuando empezaron sus vacaciones. También pude conocer la costa mediterránea, que me pareció muy distinta de las playas a las que estaba acostumbrada.

Pero, sinceramente, se me hizo demasiado corto. Me habría quedado en Madrid para siempre. Además, justo cuando empezaba a tener soltura hablando en español, tuve que marcharme.

Probablemente esa fue la parte más difícil de una estancia corta: cuando empiezas a sentirte realmente a gusto, se termina.

Mi consejo para futuros au pairs de verano

Si estás pensando en irte de au pair en verano, te diría que es normal estar nervioso. Yo, desde luego, lo estaba. Pero si buscas independencia, un entorno nuevo y la oportunidad de conocer el mundo de una forma auténtica y personal, puede ser una experiencia muy especial.

Creo que ser au pair en verano es una opción estupenda para quien quiere probar a vivir en el extranjero, mejorar un idioma, conocer gente nueva y salir de su zona de confort, sin comprometerse de golpe a quedarse un año entero.

Y, si puedes, ahorra un poco de dinero antes de irte. Así te resultará más fácil hacer pequeños viajes, planes espontáneos y disfrutar de esos momentos que muchas veces se convierten en los mejores recuerdos.

Mi mejor recuerdo

Cuando terminó el verano, no solo había vivido un tiempo en el extranjero, sino que había creado vínculos auténticos que me acompañarían mucho más allá de mi estancia.

Sin duda recordaré el día a día en España: un ritmo de vida más tranquilo, los horarios de comida más tardías, el barrio por el que se puede pasear y la forma en que incluso los días sencillos se sentían completos. La vida de au pair en verano en España no fueron ni unas largas vacaciones ni solo trabajo. Fue un punto intermedio muy especial: la vida real en un lugar completamente nuevo.

Ese verano fue mucho más que una simple estancia en el extranjero. Me dio confianza, independencia, una segunda familia y recuerdos que reviviré una y otra vez. Si una parte de ti siente la curiosidad de ser en au pair de verano, te diría que escuches tu corazón: podría ser el comienzo de algo muy especial.

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