Haz memoria y piensa en tu profesor o jefe al que tanto admirabas. El aprecio es la base de una buena relación con cualquier persona, y especialmente con tu au pair. Los comentarios positivos, elogios e incluso, un simple "gracias" te ayudarán a crear un ambiente de colaboración en casa.
Cómo elogiar al au pair
1. Menciona el nombre del au pair
Si vas a felicitar al au pair por algo que ha hecho bien, menciona su nombre y así queda claro de quién estás hablando y a quién van dirigidos tus elogios.
2. Céntrate en el hecho, esfuerzo o comportamiento en sí y no en la persona
Elogia lo que tu au pair ha hecho bien o el modo en el que lo ha hecho. Cuando haces referencia a esa acción o comportamiento en concreto, es más específico y suena más sincero que un simple "buen trabajo o bien hecho".
3. Sé concreto
Si eres concreto y le recuerdas al au pair lo mucho que aprecias su trabajo, esto se convierte en un motivación para él y, seguramente, la próxima vez lo hará con muchas más ganas y mejor.
¿Cómo llevar esto a la práctica?
Cuando termine alguna de sus tareas:
- Cumplido simple: Gracias por haber lavado los platos.
- Cumplido elaborado: Gracias por haber lavado los platos. Te han quedado impolutos, Anne. Habrás estado un buen rato para dejarlos así de brillantes.
Mientras cuida a tu hijo:
- Gracias por lo bien que has sabido manejar la situación, Mary. Te mantuviste firme y calmada cuando Jasper no quiso comer. Admiro cómo has sabido solucionarlo.
Estos ejemplos de cumplidos elaborados, personales y enfocados al buen trabajo que ha hecho repercuten positivamente en la relación y generan confianza.
Agradecer implica motivar
- Déjale escrita una nota con una sonrisa cuando haga bien alguna de sus tareas.
- De vez en cuando, agradécele su ayuda: No sabes cuánto agradezco que estés aquí. Contigo resulta mucho más fácil.
- Cuando le vayas a dar su paga, dale las gracias por todo lo que hace y aprovechad el momento para comentar cualquier sugerencia o idea de mejora.
Refuerzo positivo constante
Es normal que al principio quizás te parezca que te sale forzado y poco natural. Pero lo importante es que se lo digas a menudo. El agradecimiento y la sinceridad sientan las bases del respeto mutuo. Los pequeños gestos, como reconocer su esfuerzo al doblar la ropa u organizar la cocina, pueden tener un impacto duradero.
Si subís la moral del au pair con elogios y os comunicais abiertamente, la convivencia será más armoniosa y gratificante para todos.