Vivir la experiencia au pair en la Toscana

Claudia, procedente de España, fue au pair en Italia, concretamente en la Toscana. Le gustó tanto la experiencia que quiere irse de nuevo.



Claudia y María Sofía haciendo muecas

Me llamo Claudia y soy española, aunque celebré mi 24 cumpleaños viviendo en Italia. ¿Por qué? Pues porque en junio de este año tomé una de las mejores decisiones de mi vida: viajar a la Toscana para vivir allí la experiencia au pair con una familia.

Al buscar una familia, simplemente fui sincera

En principio recuerdo registrarme en AuPairWorld con los miedos que supongo que nos asaltan a todos al dar el primer paso del recorrido que es la experiencia como au pair. ¿Cómo debo describirme en el perfil?, ¿Qué es lo que realmente busco?... Como atajo a estos miedos simplemente fui honesta, intentando describirme como realmente soy. Cuando este primer obstáculo estuvo superado, empecé a interesarme por algunas familias y a recibir respuestas positivas por su parte; hasta que, finalmente, encontré la que sería mi familia italiana. Recuerdo la primera vez que nos vimos a través de Skype, lo nerviosa que estaba las horas previas… ¡Yo no hablaba italiano por aquel entonces! Sin embargo, ellos hicieron que las cosas pareciesen tan fáciles como respirar. Las buenas vibraciones se hicieron sentir desde el momento cero, así que empezamos a organizar mi llegada a la que sería mi nueva casa en Cècina (Livorno).

Siempre fui una más de la familia

En el momento de llegar al aeropuerto, ya en Italia, me sentí como una niña perdida. Por un momento todos los miedos que alguna vez me habían asaltado, me dominaron y pensé que iba a ser difícil adaptarme a un nuevo país y un idioma desconocido. Entonces, pude ver a Lucia y Marco, y a mi niña, mi María Sofía, sonriendo y esperándome con los brazos abiertos y el alma ilusionada. Desde el primer día me trataron como una más de la familia, invitándome a participar en todas sus actividades, pero siempre dejándome libertad para elegir lo que hacer.

En las vacaciones a París
Íbamos todos los días a la playa en bicicleta

María Sofía es una niña de 9 años, inteligente, activa y divertida; nos hemos compenetrado mucho y hemos compartido muchísimos momentos y emociones. Cada día, después de hacer los deberes un ratito, íbamos a la playa en bicicleta, algunas veces para comer allí y otras simplemente para pasar una tarde divertida en el mar. Para mí, vivir con ella ha sido una experiencia realmente enriquecedora. Despertarla cada día y verla sonreír me ha hecho verdaderamente feliz.

También he extrañado a mi familia en España

Marco y Lucia, los padres, son dos personas excepcionales de las que he aprendido muchísimas cosas. Han procurado durante toda mi estancia que me sintiese totalmente integrada en la familia, consiguiéndolo sin duda. Me he sentido completamente respaldada, protegida y querida por ellos. Estando en Italia he tenido también mis temporadas de extrañar a mi familia en España, me hacían falta mi madre y mi hermano y ellos supieron escucharme y comprenderme. 

Mi familia me invitó a pasar con ellos las vacaciones de verano

El resto de familiares y amigos se han portado igualmente de una manera fantástica conmigo, me llevo preciosos recuerdos de todos ellos. Además, mi familia me invitó a pasar con ellos las vacaciones de verano. Organizamos un viaje en coche durante diez días con destino Francia. Creo que no podría haber disfrutado más si el viaje hubiese sido de otro modo. Recorrimos Francia de norte a sur, viendo lo más significativo de cada ciudad. Algunos de los lugares que visitamos fueron París (¡y Disneyland! ♥), Normandía, Bretaña, Nantes y Burdeos. Para mí ha sido increíble y nunca podré olvidar este viaje ni, por supuesto, esta experiencia en general.

Ahora hablo un italiano fluido

Mi familia también me ayudó a la hora de conocer a gente de mi edad, presentándome a los que después llegaron a ser mis amigos. En mi tiempo libre solía reunirme con ellos para ir a la playa, a la discoteca o, simplemente para tomar un café y charlar. Una de estas amistades era au pair en una familia amiga de la mía, por lo que nuestro vínculo se hizo irrompible. En cuanto al idioma, siendo sincera, me fui a Italia sabiendo poco más que los colores y los números hasta diez. Afortunadamente, el italiano y el español son semejantes, por lo que entendía casi todo desde el principio; aunque hablarlo, era otro tema. Al principio me comunicaba con todo el mundo en inglés; pero los días, semanas, meses… fueron pasando y, al final, he vuelto a casa hablando italiano fluido sin necesidad de asistir a una academia para aprenderlo.

Lo que más echo de menos de Italia es mi familia

Echo mucho de menos Italia… Echo de menos el sol, el mar; extraño escuchar el italiano, tanto que, a veces se me escapan palabras sueltas en mitad de una frase. Siento nostalgia al pensar en el gelatto y el cappuccino. Pero sin duda, lo que más echo de menos es mi familia. Despertarme y despertar a mi niña con cosquillas, los desayunos con galletas de chocolate… Aprender palabras nuevas cada día ayudándola con los deberes, hablando y escuchando. Cocinar con la mejor pinche de cocina del mundo, recoger la mesa con la mejor ayudante. Los kilómetros en bici bajo el sol de la Toscana, cantando a pleno pulmón nuestras canciones preferidas y las inmersiones eternas en el mar en busca de peces, erizos, cangrejos y demás fauna marina. Extraño a Lucia y a Marco, el vino y las sobremesas después de cenar. También los juegos de cartas niñas contra padres, sobre todo porque casi siempre ganábamos nosotras.

Tenemos planeado un encuentro en mi ciudad para Semana Santa

Gracias a las nuevas tecnologías, hablo casi cada día con mi niña, aunque solo sea para desearnos un buen día. Espero volver a verlos a todos pronto, puede que para Navidad les haga una visita. Además, tenemos planeado un encuentro en mi ciudad para Semana Santa. Quiero que mi familia real y mi familia de acogida se conozcan y ellos están muy interesados también en que esto suceda, así que todos esperamos la fecha con ilusión.

Esta experiencia es incomparable

En fin, como palabras para concluir este relato me gustaría animar a todas las personas que piensan en emprender esta aventura a que lo hagan. Yo soy consciente de que he tenido mucha suerte al encontrar a una familia tan especial, pero para esto tanto ellos como yo misma nos hemos arriesgado y hemos ganado. Aliento a todos y todas a dar el paso, a ser valientes y no dejar que los miedos se incluyan en nuestro equipaje. Porque el aprendizaje que, al menos yo, he obtenido a través de esta experiencia… es incomparable.

Quiero compartir la experiencia con una nueva familia

Ahora estoy buscando una nueva oportunidad para compartir la experiencia con una nueva familia… Espero poder escribiros para contaros algo tan bonito como lo que acabáis de leer. ¡Un abrazo y muchos ánimos! 

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